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Mostrando las entradas de marzo, 2012

Ansiedad

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de noche se ausenta mi sueño de día las paredes hacen eco con un nombre mis tardes, sujeto a ramas de acero, sumergido en un recuerdo…  es aquello que me devora, aquello que no logro definir, aquello que trato, pero no puedo comprender… unos ojos algo tristes pero forjados para brillar una boca que sonríe, que perfora y se aloja en lo profundo una estrella mensajera, un hongo y algo de poesía…  la briza que roza, los rayos cálidos, la puerta entreabierta. déjame soñarte de día déjame tratar de olvidarte en las noches dame dudas para compartirlas con la luna dame esa sonrisa que traspasa mi razón. en el abismo construiré con letras algo pequeño en la oscuridad solo una vela y algo de astucia eres mi sueño anhelado, teñido de colores... canciones, sabores, y algo de café. no comprendo la ligereza del corazón no comprendo ni quiero comprender eres  una daga que se incrusto en mi talón de Aquiles o el sueño recurrente que me acompaña...

María Helena

Encontré una colina que no tiene escaleras, una muy verde, rodeada por la briza fresca de los sentimientos humanos. Allí construí una cabaña algo chueca, algo rota, y le di por nombre corazón. Tardé unos instantes en esconderla, camuflé su entrada con sonrisas fingidas Pasaba las tardes en ella, respirando letras, nadando en sonidos, entregado a la embriaguez letárgica de mi imaginación,  y pensé, que todo estaría bien, mientras no dejara entrar a nadie… los días pasaron y la cabaña se tornó algo gris, la briza tomó forma de tempestades, sentí entonces el abrazo de la soledad, abrazo que me hizo sentir a gusto. Sin darme cuenta los años pasaron, me acostumbré a la oscuridad de mi cabaña la oscuridad del corazón… pronto la cordura abandonó la alcoba principal arrancó el cerrojo y dejo la puerta abierta. Ya nada podía sacarme de allí, los seres humanos se tornaron monótonos y absurdos, incluyéndome, todo se apagó. (4 de diciembre 2011) Luego, apareciste en mi vida...

Arlequin sin rostro

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Entre colmillos afilados y ofertas generosas cargadas de egoísmo, Tú maquina incrustada, fijada con tornillos, sangre y lágrimas, corre sin misericordia, Empotrada en tu pecho izquierdo, fabricando a diario emociones y sentires generados por actos de amor y dolor. Son tesoros algo oxidados, aislados de toda entidad viva… Intercambiable es la razón de su génesis, innecesaria la entidad externa que fecunda la realidad. Rompe tu concentración, astillando tus sentidos con violencia, derrama sangre escandalosa, entra como comodín en llamas, la duda-certeza… Toc toc toc… tesoros oxidados con tu nombre, entregados a tu nombre, apropiados por algo inexistente que lleva por identidad tu nombre, pero no eres tu…

Agonía

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Canta la vida a la vida,  horribles baladas... Gritan las almas al son de un tambor que lleva en el pecho la sombra a la que tapa a la luna indiferente y voraz. Entre espejos cambiantes de forma las miradas buscan sin descanso una silueta coherente, una razón deshonesta, una caricia fingida, el compás del oprobio constante la voz de la locura se derrama poco a poco, se transfiere ante las miradas ajenas, se desploma, y con fuerza, toma imagen de endebles y frágiles lamentos.  Gotas que derrama al movimiento de acordes ruidosos, miradas perdidas encontradas, escaleras rotas, como el cielo de este paraíso demoníaco. Y es este arlequín tan frágil, la representación de la fuerza que opone el hombre, y es la luz que guía, la luna frívola carente de emociones, y es el alma agonizante que se enfrenta a muerte contra la incertidumbre.

Muerte Vitalista

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Sobre corteza deformada, Pecados salpican de cielo a suelo Cantares inmundos que desbordan los sentidos, alientan, desgarran, encantan, ensucian…   Alma que se divide, alma que se retuerce, Deseos compasivos, tristeza reprimida caricias, palabras, decepciones, desamores. Todos nos postramos impotentes ante la vida… ¿Quién vivirá? Luz para bondad, pureza y transparencia Negro para lujuria, tristeza y agonía, Eres quien ha reinado por años, quien mueve los hilos de esta marioneta. Es el cáncer mismo que devora lentamente tu cuerpo espiritual Ya la marioneta se rehúsa a obedecer… Ya las heridas son tantas, las ideas vagas y la mente retorcida. Que te claven recuerdos en manos y pies Que te ahorque la pena de vivir por el amor Que te rompan los huesos el peso de este mundo Que te ciegue la ruina del diario vivir Que mate la incoherencia de entregar amor inmerecido. Beberé de tu sangre, en busca de tu esencia. Gozaré ver ...